El fin de la era Dia en Argentina: GDN compra sus 991 tiendas después de 29 años

La cadena española deja el mercado argentino tras casi tres décadas de operación. Grupo de Narváez acordó adquirir la filial por US$53,8 millones e incorporará una de las mayores redes de proximidad del país.

 

Dia pone fin a su historia en Argentina. La compañía española acordó la venta de su operación local a Dorinka S.R.L., sociedad controlada por Grupo de Narváez (GDN), en una transacción valuada en aproximadamente US$53,8 millones. La operación comprende 991 establecimientos entre tiendas propias y franquiciadas, y tiene previsto su cierre para el 12 de noviembre de 2026.

La salida marca el final de una trayectoria de 29 años en el mercado argentino. Dia inauguró su primera tienda en 1997, en el barrio porteño de Villa Devoto, e introdujo un modelo de proximidad que se expandió a través de una extensa red de sucursales y franquicias.

Desde entonces, la cadena construyó una presencia especialmente fuerte en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, hasta convertirse en uno de los principales operadores del supermercadismo nacional por cantidad de locales.

La adquisición permitirá a GDN, propietario de ChangoMás, sumar esa infraestructura a su operación local. Según comunicó el comprador, el grupo pasará a contar con más de 1.000 tiendas, presencia en 22 provincias y una estructura de más de 15.000 empleos directos e indirectos.

 

 

Para Dia, la operación representa también un cambio definitivo en su presencia internacional: la compañía deja Argentina y concentra sus recursos en España, luego de sus anteriores salidas de Brasil y Portugal.

El grupo español señaló que la venta permitirá eliminar la necesidad de futuras aportaciones de capital para sostener la filial argentina. Durante los doce meses hasta junio de 2026, el negocio local registró pérdidas contables por 54 millones de euros y absorbió 14 millones de euros en caja.

 

PR Insight | Mercado: La salida de Dia cierra un capítulo del supermercadismo argentino y abre otro para el negocio de proximidad. Una red construida durante casi tres décadas cambia de propietario, pero conserva un activo central: su capilaridad territorial y su vínculo cotidiano con millones de consumidores.