
Ripley inició 2026 con resultados más moderados, en un escenario donde el retail chileno empieza a sentir el agotamiento de algunos factores extraordinarios que habían impulsado el consumo el año pasado. La compañía reportó una utilidad neta de $9.793 millones (US$11 millones) durante el primer trimestre, lo que representó una caída de 36% frente al mismo período de 2025.
Parte importante de ese retroceso estuvo vinculada a la menor llegada de consumidores argentinos a Chile, fenómeno que durante gran parte del año pasado impulsó especialmente las ventas de categorías discrecionales como indumentaria, tecnología y hogar. A eso se sumaron factores no operacionales, entre ellos diferencias de cambio asociadas a pasivos por arrendamiento bajo norma NIIF 16 y un mayor gasto por impuesto a la renta.
Aun así, el grupo logró sostener el crecimiento en ingresos. La facturación consolidada aumentó 2,3%, pasando de $495.206 millones a $506.746 millones, impulsada principalmente por el desempeño de Perú, además del crecimiento del negocio financiero y de centros comerciales.
La diferencia entre ambos mercados volvió a ser marcada. Mientras las ventas retail en Perú crecieron 16,8%, en Chile retrocedieron 9,3%. Ripley explicó que, además del efecto de comparación con el boom de compras argentinas, la operación chilena también estuvo impactada por el cierre de tiendas realizado entre marzo de 2025 y comienzos de este año.
En contraste, Perú continúa consolidándose como uno de los mercados más dinámicos para el grupo. El mejor desempeño del consumo, sumado al crecimiento del tráfico y de las ventas en centros comerciales, permitió compensar parcialmente la debilidad observada en Chile y volvió a mostrar el peso cada vez más relevante que gana la operación peruana dentro de la estructura regional de Ripley.
El negocio financiero también aportó estabilidad durante el trimestre. Los ingresos del segmento crecieron 10,1%, alcanzando los $140.283 millones (US$151 millones), impulsados por una mayor actividad comercial y por el crecimiento de la cartera de colocaciones en Chile. Sin embargo, la compañía reconoció cierta presión sobre riesgo crediticio debido a cambios regulatorios que afectaron la gestión de cobranza, aunque espera una normalización gradual tras recientes definiciones judiciales.
En centros comerciales, el contraste entre ambos países volvió a repetirse. En Chile, el tráfico cayó 3,5% y las ventas de locatarios retrocedieron 12,1%, reflejando una desaceleración más visible del consumo. Perú, en cambio, mostró un crecimiento cercano al 11% en visitantes y un avance de 14,3% en ventas de locatarios, consolidando una evolución mucho más favorable.
Los resultados de Ripley reflejan un escenario que empieza a repetirse entre varios retailers chilenos: menor consumo discrecional, mayor presión sobre tráfico y necesidad de fortalecer eficiencia operativa tras un 2025 atravesado por estímulos excepcionales. En ese contexto, la diversificación regional vuelve a jugar un rol clave, con Perú funcionando como uno de los principales motores de crecimiento y rentabilidad para el grupo.