
Las marcas propias continúan ganando espacio en las compras de los hogares mexicanos. Según datos de Worldpanel by Numerator, la categoría registró un crecimiento de 13,8% en volumen en el último año y avanzó otro 5,5% en mayo, en un contexto en el que el consumo de los hogares cayó 1,5% durante ese mes.
El contraste también se observa frente a las marcas comerciales, que registraron una caída superior al 2% en volumen. El desempeño muestra que las marcas propias están logrando sostener su crecimiento incluso en un escenario de menor dinamismo del consumo.
Uno de los cambios más relevantes está en la percepción que tienen los consumidores. El 54% considera que la calidad de las marcas propias mejoró significativamente, un factor que está modificando su posición dentro de distintas categorías y ampliando su capacidad para competir más allá del precio.
Más hogares incorporan marcas propias a su compra habitual
El avance también se refleja en la frecuencia de compra. Actualmente, 24% de los hogares mexicanos adquiere productos de marca propia al menos una vez por semana, una proporción que representa 1,4 millones de hogares adicionales respecto del año anterior.
El dato resulta particularmente relevante porque muestra que la marca propia está dejando de funcionar únicamente como una alternativa para momentos de presión sobre el bolsillo y comienza a formar parte de la compra recurrente.
Para los retailers, esto abre una oportunidad para desarrollar propuestas propias con mayor diferenciación, especialmente en categorías donde pueden combinar precio, calidad, innovación y disponibilidad.
“La percepción de calidad de las marcas propias ha evolucionado y eso está modificando la manera en que compiten dentro del anaquel”, señaló Francisco Luna, Country Manager de Worldpanel by Numerator México.
Del precio a una propuesta de valor más amplia
El crecimiento de las marcas propias ocurre mientras el consumidor se vuelve más selectivo. En este escenario, el precio continúa siendo relevante, pero ya no es el único argumento de elección.
La mejora en la percepción de calidad y el aumento de la frecuencia de compra sugieren que el desafío para los retailers pasa ahora por construir marcas propias capaces de generar confianza y repetición, además de ofrecer ahorro.
En ese sentido, la evolución de la categoría también modifica la competencia con los fabricantes de marcas comerciales: ya no se trata solamente de tener una alternativa económica en la góndola, sino de desarrollar productos capaces de disputar espacio y preferencia en la compra cotidiana.
PR Insight
El dato más interesante no es únicamente que las marcas propias crezcan 13,8%, sino cómo lo hacen: mientras el consumo total de los hogares registra una contracción, la marca propia suma compradores y aumenta su frecuencia.
Eso coloca al segmento en una posición diferente: el consumidor no necesariamente está comprando más, sino que está reasignando parte de lo que compra. Y allí la marca propia deja de ser una herramienta táctica de precio para convertirse en una pieza cada vez más importante de la estrategia comercial del retailer.