
Durante décadas, el mercado cervecero se construyó sobre una lógica relativamente estable: competir por participación dentro de una misma categoría. Hoy esa ecuación empieza a cambiar. En Brasil, la cerveza sin alcohol se consolida como uno de los segmentos de mayor crecimiento y obliga tanto a fabricantes como a retailers a replantear la forma de gestionar el negocio.
La tendencia no responde únicamente a consumidores que dejaron de beber alcohol. En realidad, refleja una transformación mucho más amplia: las personas incorporan diferentes tipos de bebidas según el momento del día, la actividad que realizan o el estilo de vida que buscan llevar.
Ya no se bebe menos, se bebe diferente
Los números muestran que la categoría está dejando atrás su condición de producto de nicho.
Según datos de Neogrid, la participación de la cerveza sin alcohol en el consumo brasileño pasó del 2,5% en 2024 al 3,9% en 2026. También aumentó su presencia en los carritos de compra, que pasó del 4,4% al 5,6%, mientras que el ticket promedio creció más del 20%, alcanzando los R$ 31,94.
Más que un cambio de volumen, el fenómeno refleja una modificación en las ocasiones de consumo. La cerveza sin alcohol comienza a formar parte de momentos donde antes simplemente no había cerveza.
El bienestar redefine la categoría
El crecimiento coincide con un consumidor mucho más atento a la salud.
Una investigación de Ipsos-Ipec para el Centro de Informações sobre Saúde e Álcool (CISA) muestra que el 64% de los adultos brasileños declaró no consumir alcohol en 2025, nueve puntos porcentuales más que dos años antes.
Entre los jóvenes de 18 a 24 años, el cambio resulta todavía más evidente: la proporción de quienes no consumen bebidas alcohólicas pasó del 46% al 64%.
Sin embargo, esta evolución no significa necesariamente un rechazo a la cerveza. Lo que cambia es la manera de consumirla.
Mientras el volumen total del mercado cayó 10,4% entre 2024 y 2025, las variedades sin alcohol, artesanales y otras especialidades lograron aumentar su participación.
La fidelidad ya no está reñida con el precio
Otro dato interesante es que el consumidor brasileño sigue mostrando una fuerte lealtad hacia las marcas. Un estudio de SKIM revela que ocho de cada diez consumidores continúan prefiriendo marcas conocidas tanto en bebidas alcohólicas como en categorías sin alcohol.
La diferencia es que ahora compran de otra manera.
En lugar de cambiar de fabricante, comparan precios, esperan promociones y aprovechan descuentos. El 66% busca el mejor precio dentro de su marca favorita, mientras que tres de cada cuatro reconocen que las promociones influyen en su decisión de compra.
Para el retail, esto implica que la estrategia promocional gana peso sin que necesariamente se deteriore el valor de las marcas.
El Mundial acelera la diversificación
Las grandes compañías ya comenzaron a adaptar sus estrategias.
Ambev, por ejemplo, anunció que aprovecharía el Mundial de Fútbol 2026 para impulsar categorías que van mucho más allá de la cerveza tradicional.
La compañía entiende que los grandes eventos deportivos ya no generan únicamente ventas de cerveza, sino también de refrescos, bebidas listas para consumir y productos sin alcohol.
Como explicó Daniela Cachich, presidenta de Beyond Beer para América del Sur, el desafío consiste en ampliar las ocasiones de consumo y no en sustituir una bebida por otra.
Qué cambia para el supermercado
Para el retail, el fenómeno va mucho más allá de incorporar nuevas referencias a la góndola. La expansión de la cerveza sin alcohol obliga a revisar el surtido, la ubicación de los productos, las promociones e incluso la manera en que se organiza la categoría de bebidas.
La cerveza deja de competir únicamente contra otras cervezas y pasa a disputar espacio con refrescos, aguas saborizadas, bebidas funcionales, energéticas y otras propuestas asociadas al bienestar.
En consecuencia, la gestión de la categoría se vuelve más compleja, pero también ofrece nuevas oportunidades para incrementar el valor del ticket y captar consumidores con necesidades cada vez más diversas.
El negocio ya no es vender cerveza, sino responder a nuevas ocasiones de consumo
La evolución del mercado brasileño muestra que la mayor transformación no está en la cerveza sin alcohol en sí misma, sino en el cambio de paradigma que representa.
Los consumidores ya no organizan sus compras únicamente por tipo de producto, sino por contexto, necesidad y estilo de vida. Para fabricantes y retailers, el desafío será construir portafolios capaces de acompañar esa diversidad.
En ese escenario, la cerveza sin alcohol deja de ser una alternativa para unos pocos y empieza a consolidarse como una de las categorías que mejor anticipa hacia dónde se dirige el negocio de bebidas.