
Mientras millones de aficionados siguen el Mundial 2026, Coca-Cola trabaja en uno de sus principales objetivos comerciales para el torneo. No se trata simplemente de vender más refrescos durante los partidos, sino de utilizar el evento deportivo más importante del mundo para acelerar una transformación estratégica dentro de su portafolio: el crecimiento de Coca-Cola Zero.
México aparece como uno de los mercados clave para esa apuesta. El país no solo será una de las sedes del Mundial, sino que también representa uno de los escenarios donde la industria de bebidas enfrenta mayores desafíos vinculados al consumo de azúcar, la regulación y los cambios en las preferencias de los consumidores.
La compañía desplegó activaciones, promociones, envases especiales, experiencias para aficionados y campañas vinculadas al torneo, utilizando la enorme visibilidad del evento para reforzar el posicionamiento de su principal marca sin azúcar.
El Mundial como plataforma de prueba masiva
Los grandes eventos deportivos suelen generar un fuerte incremento en el consumo de bebidas. Reuniones familiares, encuentros entre amigos, comidas compartidas y celebraciones convierten al Mundial en una de las mayores ocasiones de consumo para la industria.
Para Coca-Cola, este contexto representa una oportunidad única para que millones de consumidores prueben Coca-Cola Zero en situaciones donde la categoría históricamente tiene una alta presencia.
Más allá de la venta inmediata, el objetivo es generar nuevos hábitos de consumo y ampliar la base de consumidores que incorporan regularmente versiones sin azúcar dentro de sus decisiones de compra.
El verdadero desafío: transformar el mix de consumo
La estrategia refleja un cambio más profundo dentro de la compañía. Coca-Cola ya cuenta con una posición consolidada en el mercado de refrescos, pero una parte importante de su crecimiento futuro dependerá de categorías alineadas con las nuevas tendencias de consumo.
En ese contexto, el desafío no es únicamente vender más litros de bebidas gaseosas, sino incrementar la participación de productos sin azúcar dentro del portafolio.
Las versiones Zero se han convertido en una de las principales apuestas de la industria, impulsadas por consumidores que buscan reducir la ingesta calórica sin renunciar al sabor y la experiencia asociada a las marcas tradicionales.
Un mercado en transformación
México ocupa un lugar central en esta evolución. Durante los últimos años, el mercado ha experimentado cambios impulsados por una mayor preocupación por la salud, nuevas generaciones con hábitos diferentes y un entorno regulatorio cada vez más exigente para las bebidas con azúcar.
La implementación de impuestos específicos a las bebidas azucaradas, junto con los sistemas de etiquetado frontal y las campañas de concientización nutricional, han acelerado la búsqueda de alternativas dentro de la categoría.
Al mismo tiempo, el crecimiento de aguas embotelladas, bebidas funcionales, productos deportivos y opciones sin azúcar muestra que el consumidor mexicano está ampliando sus criterios de elección más allá del precio y la marca.
Una apuesta de largo plazo
La ofensiva mundialista de Coca-Cola no responde únicamente a una oportunidad comercial de corto plazo. También busca consolidar una tendencia que ya está redefiniendo el negocio de las bebidas a nivel global.
Las mejoras en formulación y tecnología permitieron que las versiones sin azúcar evolucionaran significativamente durante los últimos años, reduciendo una de las principales barreras históricas para su adopción: la percepción sobre el sabor.
Por eso, para Coca-Cola, el Mundial representa mucho más que una plataforma publicitaria. Es una oportunidad para acelerar una transformación que considera estratégica para el futuro de la categoría.
Mientras millones de consumidores se reúnen frente a una pantalla para seguir los partidos, la compañía busca que una parte de esas ocasiones de consumo se conviertan también en una puerta de entrada hacia una nueva generación de bebidas sin azúcar.